Fue un 14 de Julio cualquiera, recuerdo que ese día tenía planes de ir a comprarle un regalo de cumpleaños a mi padre y después salir con mi novio, me pase el día en el trabajo pensando en las cosa que le haría en la noche cuando llegara a su casa. A la hora de salir del trabajo tomo un autobús con destino al supermercado de la máximo Gómez a comprar el dichoso regalo y otras cosas para la velada íntima, cuando me desmonte del autobús me percaté de que me habían sustraído de mi cartera mi portamonedas con el dinero con el cual iba a comprar todo, es decir que me quede sin pito y sin flauta, sin el regalo y sin las cosas para la velada para mi novio, ay doc.
Que maldito pique, estaba triste, desesperada y sin un peso en el bolsillo. Como había quedado con mi novio de que nos íbamos a juntar ahí el llego y le conté todo lo sucedido, no encontraba como consolarme ni que decir ni nada, y con esto también tenía hambre.
Para calmar la situación el me propuso que compráramos algo de comer y nos la lleváramos a su casa a lo que yo le respondí que compráramos algo pero que nos fuéramos a un lugar más abierto, ya que no quería estar encerrada por lo sucedido, En ese momento decidimos irnos a un parque muy famoso de la capital, ya ahí comenzamos a hablar y las cosas se fueron tornando más candentes.
Yo quería olvidarme de lo sucedido así que empecé a seducirlo, lo besaba, lo acariciaba y el me recordaba con su carita de puritano “recuerda que estamos en un lugar público” y yo le respondía “no te preocupes no nos ven” lo que hacia las cosas más excitantes para mí. Estábamos sentados detrás de una roca que tapaba convenientemente su cuerpo de la cintura hacia abajo lo cual no dude en usarlo a mi favor, comencé a bajarle el zipper de su pantalón y le saque su cosota toda babosa en la punta y lo acariciaba, chupaba, y escupía su cosota con tanto deseo que empecé a mojar.
La tarde terminaba de caer y las cosas estaban subiendo de temperatura y decidimos buscar un lugar más íntimo “dígase un árbol, bien acomodado, que tapaba los suficiente y al estar oscuro dejaba muy poco que ver. Ya en el árbol dimos rienda suelta al deseo y comenzamos a tocarnos, besarnos y me dedique a sacarle su milk.
Él solo decía “ay sigue mami, escúpelo”, y me sentía como una prostituta muy deseada y morbosa y cuando el no aguantaba más me decía “ya déjame entrártelo por favor” y yo le decía “no aguanta un chin’ , y el por favor y yo que no” a lo que agarro por la cintura y me sentó en sus piernas y cuando me vine a dar cuenta ya lo tenía adentro.
Me empezó a dar, minutos después le di su leche y fue como nunca esa sensación de que - mierda si me ven y nosotros así al aire libre -, así que decimos ir por el segundo round.
No tomamos en cuenta es que el parque estaba vigilado, así que en el momento cumbre de llegar al segundo orgasmo llegaron unos malditos policías a matar el gusto y nos enfocaron con una linterna en los ojos, estabamoso por suerte, ubicados el abajo y yo arriba con su miembro dentro de mí, creo que ellos se sonrojaron más que nosotros.
Al final de la escena lo único que lamentamos fue una cosa, que tuvimos que sobornar a los policías y ni siquiera nos dejaron terminar lo que empezamos.
Esos estúpidos debieron quedarse cuidando la zona en lo que termináramos porque ya que lo sobornamos ya no importaba nada, gracias a Dios, nos evitamos amanecer en una celda de algun destacamento.
Jajajajaj bueno doc. Una historia que contar a los nietos.

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